miércoles, 3 de agosto de 2011
CAPÍTULO 14: SECUESTRO... KIZU, ¿DÓNDE ESTÁS?
Kizu despertó. Abrió sus ojos lentamente para encontrarse en... ¿dónde? No sabía donde estaba, era un lugar en el cual no había estado nunca y nunca hubiese querido estar.
Ese lugar oscuro y pestilente no le era conocido a ella... pero Kizu se preguntaba ¿dónde estaba? ¿dónde estaban su Oka-san y el pollo? No lo sabía... pero lo que si sentía eran como sus manos y pies estaban bien atados los que le imposibilitaba cualquier movimiento.
¿La habían raptado? Esa es la única posibilidad que encontraba para encontrarse en un lugar extraño y atada... ¿Había sido el pollo...? Seguro que sí, quería librarse de ella, apartarla de su madre para poder quedarse con ella... Heiji era un desgraciado, pero lo que no sabía era que ella tenía un as bajo la manga y que al final lograría escapar de su cautiverio y se vengaría de él.
En ese momento entraron en la estancia un par de hombres hablando en voz baja. Kizu no pudo ver quien era por que todo seguía estando en la más absoluta oscuridad... pero si escuchó lo que decían.
HOMBRE 1: ¿Dónde has puesto a la mocosa?
HOMBRE 2: Esta ahí sobre los cartones – Kizu oyó jaleo de algo arrastrarse y pasos que se acercaban a ella – ve jefe, ahí esta... aún le hace efecto la droga que use para dormirla.
HOMBRE 1: Eres imbécil, tienes que tratarla bien – sonó un golpe – no ves que esta niña nos puede proporcionar millones... cambiala de sitio y desatala solo es una cría... seguro que cuando despierte esta muerta de miedo y se queda en un rincón.
Fallo de los secuestradores, la iban a subestimar... eso le daría la oportunidad perfecta para poder escapar...
HOMBRE 2: ¡Esta bien jefe lo haré ahora! - se acercó a Kizu y le desató las manos y las piernas – no hay cama... ni nada mejor... así que tendrá que quedarse en los cartones.
HOMBRE 1: Bueno está bien – refunfuñó – pero trae mantas y comida... la cría tiene que estar en perfectas condiciones cuando llamamemos a Hattori...
Las voces se alejaron... pero a Kizu no le quedó ninguna duda de que había sido su padre... mejor dicho Heiji Hatorri el que había mandado que la secuestraran... quería que ella desapareciera de la faz de la tierra...
***
Kazuha se encontraba devastada ante la noticia que no tenían pistas de paradero de su pequeña Kizu. Había pasado ya 12 horas y aún no sabían nada de nada... los secuestradores no habían llamado para pedir el rescate, no se sabía absolutamente nada y eso era algo que tenía a Kazuha desesperada.
KAZUHA: No puedo más con esta espera – dijo en un hilo de voz, entre sollozos – me voy a morir de la angustia si esto sigue así.
HEIJI: No te pongas así Kazuha – la abraza – al final Kizu aparecerá ya veras... - le besa la frente – yo pagaré lo que sea por ella.
KAZUHA: ¿De verdad? - dije un poco más animada.
HEIJI: Claro que si.
KAZUHA: ¿Por qué?
HEIJI: Es mi hija – aseguró – la quiero, y a ti también te amo y no quiero verte sufrir.
KAZUHA: ¡Gracias! - se abraza a Heiji con desesperación – si le pasa algo a mi niña... me muero – llorar desconsoladamente.
HEIJI: No pasara nada – la consuela, acariciándole el pelo.
En ese momento suena el teléfono de la casa. Heiji más rápido que nada va y lo descuelga.
HEIJI: ¿Diga?
VOZ: ¡Tenemos a su hija! - dijo una voz distorsionada al otro lado del teléfono – y si quieres volver a verla con vida tienes que hacer lo que te digamos, ¿entendido?
HEIJI: ¡Haré lo que sea necesario para tener a mi hija de vuelta en casa!
VOZ: Muy bien, solamente tienes que hacer esto para tener a tu hija sana y salva en casa...
***
Segundo error de los secuestradores confiarse de que tendría miedo. Con acceso libre a todo el lugar podía mirar que cosas podía utilizar para poder escapar... había un gran palo de madera... perfecto para utilizarlo de arma.. periódicos sucios... botellas de cristal... muchas cosas que pueden utilizarse para realizar un buen plan... para conseguir huir de este encierramiento.
Sonó la puerta y se abrió de golpe. Entró un tio vestido de negro, con el pelo muy largo y rubio y una cara de psicopata que le puso los pelos de la nuca a Kizu de punta... pero eso no la amendentro.
HOMBRE: Tú mocosa... ¿que estas haciendo?
KIZU: Estaba... mirando... - dijo con voz entrecortada.
HOMBRE: Ve hacia allí y quedate quieta – puso una bandeja en el suelo - no quiero que muevas ni un ápice de ese pequeño cuerpo renacuaja.
KIZU: Vale – se fue a la esquina – ¿donde estoy?
HOMBRE: En el infierno – rió – y se aquí no saldrás nunca.
El corazón le martilleaba dentro del pecho a Kizu, sentía mucho miedo... más que en toda su vida.
KIZU: Quiero ir con mi Oka-san, por favor – dijo con tono suplicante.
HOMBRE: Cuando tu padre pague el rescate, puede que te llevemos a ti casa... puede... - se levanto y se fue.
Kizu lo tenía claro si no hacía ella misma algo... la matarían.
***
Heiji dejó el dinero en el lugar que había acordado con el secuestrador. La estación era muy grande... pero todo estaba rodeado de policías... así que no podría escapar.
Dejó el dinero en el lugar y el tiempo acordado y se alejó lentamente... poco después vio como un hombre se acercaba y cogía el maletín que había dejado el anteriormente.
No perdió ni un segundo se tiro a por el secuestrador y haciéndole una llave de karate lo inmovilizó.
HEIJI: ¿Donde esta mi hija? - dijo furioso.
SECUESTRADOR: Por haber echo esto jamás la encontrarás – rió, aun cuando Heiji tenia cogido por la garganta – ahora esa mocosa morirá...
HEIJI: Como le pase algo – amenazo.
SECUESTRADOR: Seguramente ya este muerta .
Se acercaron unos policías y apartaron a Heiji del secuestrador... quitándole toda posibilidad de que pudiera sonsacarle donde estaba su hija...
Si le había pasado algo a Kizu jamás se lo perdonaría...
***
El secuestrador esperó un par de horas para entrar de nuevo a donde tenía retenida a la niña. Entró solamente para tropezarse con … una botella de cristal y caer de costado al suelo. Dio un fuerte golpe que lo dejo fuera de combate durante varios segundos... así Kizu tuvo la oportunidad de coger el palo de madera y arrearle un buen golpe en la cabeza, dejándolo K.O.
Después salió corriendo, abrió la puerta que no estaba cerrada con llave y salió de donde la tenían encerrada.
Salió pronto a la calle, para ver que no tenía ni idea de donde se encontraba... no sabía que hacer ni a donde ir pero cualquier sitio era mejor que quedarse allí, así que echo a correr sin rumbo fijo.
CONTINUARA…
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Muy buen capítulo :D Me ha gustado mucho. Espero el siguiente impaciente.
ResponderEliminarSilver Bullet